

Colmillos enterrados en carne de encía,
La sonrisa entregada por dentro,
Hedonista insatisfecho, masoquista feliz.
Se esconde la luz de la muchedumbre
La masa huyendo IDIOTA
de la oscuridad
El cristal roto ensangrentado
Marcando la huella
hundida en los labios
de la víctima afortunada,
La hora de los pájaros
al ritmo de tus patadas
contra vidrieras llenas de nada.
bofetadas frente a los focos
escupiendo babas rabiosas.
Una puñalada en los ojos
llenos de agua sucia
rimel mezclado con legañas.
PARTE I (13:36-15:45)
Entre los árboles no existen neones aunque en la música deforme se escuchen aves extrañas. Quizás no sea necesario el ruido de coches para estar rabioso, en el fondo quizás sea mas enervante la calma silenciosa de una flor acostada. Un Terciopelo sintético cubre el cuerpo de los que viven en medio.
Curiosamente se siente menos la humanidad en las afluencias masivas y decir que en los lugares deshabitados nos vemos menos opacos.
Corrimos contra el viento y nos sentimos afortunados, más que dormitando sin amenazas en un hogar eléctrico. Viviendo la muerte soñada de los burgueses. Aquella que soñaron nuestros padres desde su infancia en los árboles.
No hay nostalgia, sí recelo. Viendo como en la comodidad nos convertimos en ojos, amputamos los miembros y abrimos la boca, esperando recibir todo aquello que imaginamos, como ciegos jugando a ver frente a un espejo.
Cambia el ritmo de la escritura mientras suena la música ruidosa e infernal de las mentes enfermas y cuando es “big mamma” la que grita afónica y perfecta nada de lo que piensas importa. La música puede ser lo mejor que nos pase en la vida.
Y el único sentido que me funciona lo deshabilito para que entren los sonidos que hay ocultos en la lengua de las serpientes, mientras sonríen.
El romanticismo es contraproducente. Inevitable. Aunque bailar entre las llamas nos evite el sufrimiento, es inevitable borrar los sueños amantes de la humanidad. Cuanta belleza hay en los cantos africanos del soul americano. Que bien transformado el amor en rabia por Jeffrey Lee Pierce. Don’t be affraid.
Soy Anglo-senti-mental. Mi instinto reivindica la etnia. Impregnada del boom latinoamericano. Me escurro entre muchas formas que se van y se vienen.
Necesitamos cuerdas vocales liberadas y locura para afrontar el aburrimiento intelectualizado de la vanguardia. Que fácil caer en sus brazos autocomplacientes y elitistas. Masturbación consentida por los catapultados en el éxito artístico.
Frenesí Branca, las chicas juegan a solucionar problemas matemáticos. Una brisa húmeda baja desde los bosques frondosos de la república alemana. Un obrero empuña con fuerza su martillo, lo mismo que un baterista lo hace contra las pieles de su instrumento, la misma furia que evocan de camino a casa viendo las calles vacías de noche.
Seguimos mirando a los primeros hippies, buscando algo más, y aunque fue una lucha en vano, hay algo de ellos que nos sigue sorprendiendo. Un sueño lisérgico formulado desde la lógica revolucionaria.
Las decisiones ya fueron tomadas, por otros arraigados en el control, nosotros figuramos como sospechosos de dudar de ellos, sólo pueden sino reírse a carcajadas de nuestra mísera voluntad cambiante. And decisions are made.
Siempre nos quedaran las piedras lanzadas contra las vidrieras, las borracheras rompe objetos públicos y nuestra resistencia pasiva y masoquista frente a las injusticias que padecen otros, llorando ficciones dramáticas que se asoman desde la pantalla.
La disciplina nos va encorvando la espalda. Para cuando queremos erguirnos los labios nos pesan demasiado. Siempre podremos ser feos jorobados repartiendo suerte a los jugadores. Nada de eso debería servirnos. Sigo creyendo en nosotros. El tiempo nos va golpeando, a veces con dureza, aunque no lo suficiente como para dejarnos sin lengua.
PARTE II (17:13-19:15)
La enajenación mental transitoria debería ser considerada de bien público. Una fase necesaria en el entrenamiento para comprender mejor las cosas, quedarnos allí significaría estar fuera del sistema mental sano y eso los médicos no se lo recomiendan a nadie. Aunque pensándolo bien la opinión de los médicos no debería estar tan sobrevalorada.
Los mismos que son capaces de vacunar a miles de personas con el riesgo de contraer tal o cual enfermedad de nombre absurdo y no correr la misma suerte de clavarse una aguja por propio conocimiento de LA MENTIRA.
Envidias que se convierten en odio, Arrogancias que se convierten en odio, Amor que se convierte en odio, Tantas cosas que pueden transformarse en Odio. Al final es todo odio para uno mismo. Es tuyo. Es mío. No lo quiero.
Amo el punk. Todo igual. No me gustan los Sex Pistols., ¿ok?
Cop shoot cop es una banda de la puta madre. Es una banda post-coito entre el punk y la psychorockadelia, de abuelos industriales y tíos rockeros, con primos Noise.
Mark Sadman canta “tengo una cabeza con alas”, yo tengo una igual, lástima tengamos un cuello tan bien engarzado. Si así no fuera igual la dejaba ir.
A esto le llaman escritura automática, no es el caso, toda esta sarta de idioteces las pienso por partes, con pausas. Os acordais de ese disco a trío entre Nikki Suden, Rowland S. Howard y Jeremy Gluck, lo escuche tanto y tan triste mientras lo escuchaba, quien me iba a decir que todos los sueños que tenía escuchándolos, a los tres, se harían realidad, la vida es extrañamente maleable.
Me gusta el ladrido de perros cuando encerrados en sus balcones a la intemperie del frío y la noche se llaman de un balcón a otro, aullidos paneados como en aquel tema de la velvet, de este a oeste, norte y sur, augh, augh…me gustan también las personas gritonas, pero sobretodo me gusta una mujer que sepa gritar bien, ese grito agudo sería como el canto que se dan los perros desde sus balcones. Debo confesar que puede que empiece a gustarme Deep purple también. Demon’s eye. Odio los remixes. Me encantan las cuerdas finas de las guitarras repitiéndose. Me gustan las cosas frías en invierno, como un gin-tonic plagado de hielo o un helado.
La voz de Rota de Black flag.
PARTE III (20:05-21:00)
Cuando un hombre canta como una mujer, cuando una mujer tiene voz de hombre. Cuando nos amamos queremos poseer.
Cuando el rock se vuelve sentimental.
Cuando los románticos se rebelan se convierten en demonios.
Cuando los jóvenes se comportan como ancianos, cuando los viejos te hablan de las drogas que se tomaron.
Los teclados distorsionados del garage, como el pianista de la misa de las 12 (de la noche).
La vida apesta y no puedo ganar (Rocket from the tombs).
La gente con talento que no sufre por ello.
¿A qué hora naciste?
Yo madrugué y desperté como humana a las seis de la mañana. Aunque pensándolo bien a esa hora hay mucha marcha, los afters se llenan de las almas sobrantes que se niegan a pegar sus párpados, momento justo para situaciones extrañas, mezcla de noche y día, y pénsandolo bien tuve a mi madre toda la noche despierta por mi. Diciembre frío para unos, calor para otros.
Spellbound, temazo.
Cuando amas y eres maltratado te conviertes en un demonio.
Adriana Petit